Historias de Emprendedores Culturales: Michael Cáceres en pleno “Rodaje Callejero”.

 

Retomamos nuestra sección de Historia de Emprendedores Culturales acercándonos al fascinante mundo del teatro callejero, donde las calles y plazas de cualquier ciudad se convierten en escenarios de excepción para tramas que pretenden envolver al público para acercarles al mundo del teatro de un modo especial.  En esta ocasión contamos con la particular visión de Michael Cáceres, director y actor de Rodaje Callejero, compañía de Santiago de Chile que comenzó su andadura en 2013. 

nemo

 

Contar historias no es siempre una tarea sencilla. Sobre todo cuando hay que combinar escritura con interpretación. Primero dar forma a las ideas sobre el papel y después sobre el escenario. Como  director, ¿cómo te enfrentas a ese proceso de creación?

No es una tarea sencilla llevar un grupo tan grande, hay mucho trabajo de por medio, sobre todo cuando no hay fondos para poder hacer una creación. Primero generamos una investigación teórica con la compañía, un trabajo aproximado de 6 meses, donde  debatimos las propuestas escénicas, estética y musicales. Nos enfrentamos a un entrenamiento actoral, y después a un trabajo de microescenas que tienen una duración de 5 a 15 minutos aproximados, escenas que no irán en la obra, pero que sirve para nutrir al proceso de creación.  En esta segunda obra “Proyecto Nemo”, basada en una de las novelas más famosas “20.000 leguas de viaje submarino” del escritor francés Julio Verne, quisimos hacer algo abierto y directo con el público, y tratamos siempre de generar foros y documentar todo para llegar al proceso final que es el montaje. Hacer una investigación no es una tarea fácil, hay que informarse bien sobre el contexto histórico, y preguntarse como artista ¿Qué es lo que realmente quiero decir? En este caso para nosotros es muy importante tener esa complicidad con el espectador, y no subestimar lo que piensa. Este nuevo proyecto, tiene muy poco texto, y debatimos que el trabajo tiene que ser un viaje para el espectador. Trabajaremos con medias máscaras, y pensamos que sería interesante abordar un trabajo corporal como herramienta de interpretación.

Ya como último proceso antes de empezar a montar hacemos un vacío de ideas, donde compartimos como compañía, propuestas estéticas, musicales.

Nos preguntamos ¿Por qué el teatro tiene esa belleza? ¿Y cómo podemos producir esa magia tan única que tiene el callejero? Es un interrogante que nos cuestionamos constantemente, aparte es muy difícil generar un espectáculo con muy poco recurso.  En este proceso de casi 6 meses, he visto actores muy artesanos, los veo cociendo sus vestuarios, pintando, construyendo máscaras y siendo sus propios diseñadores. Ser parte de una compañía con tan solo 3 años de experiencia e independiente hace el trabajo más lento, tener que generar instancias para buscar fondos, estudiar mucho para hacer lo correcto, y eso es lo bello del teatro, que uno nunca deja de aprender.

Cuando la obra ya está lista, invitamos a la gente que sea parte y pueda criticar nuestro trabajo, antes del estreno oficial. Esto es muy importante poder nutrirse y crecer como compañía en todo sentido.

Al hablar de teatro solemos pensar en la representación de una obra teatral sobre un escenario, con el público sentado ordenadamente en el patio de butacas. Sin embargo, en ocasiones, el teatro da un paso más allá y sale a la calle, se involucra con el público para que este se convierta en un personaje más de la historia. Al plantear esa interacción, ¿qué cuestiones tienes presentes para afrontar las necesidades del teatro en la calle? Supongo que el público se comporta de manera diferente en función del espacio y ese comportamiento delimita la puesta en escena.

Primero hablaré de la relación que tengo con la calle, para haber llegado casualmente a una compañía de teatro que pretendía hacer un callejero.  Cuando estaba pensando en qué estudiar profesionalmente, conocí el mundo del circo y las artes callejeras, aprendí a entrenar y reconocer mi cuerpo como una herramienta de trabajo, me encantaba poder ver artistas de muy buena calidad, tomando tan en serio un entrenamiento, entregado a la pedagogía, después empecé a trabajar en la calle haciendo malabares y pantomima clásica. Ya son 10 años como artista callejero independiente y me gusta lo que se genera con el público, estás constantemente en presente, es agotador, pero muy enriquecedor, conoces a muchas personas de distintas áreas, compartes conocimiento, anécdotas, risas y sueños. Aunque suene naif, al haber llegado a trabajar en la calle se generó un respeto a todos los artistas amateurs y profesionales.

El teatro callejero no sería nada sin la gente. Hay una complicidad muy bella, algo directo, viendo espectáculos callejeros y siendo un transeúnte más. Me gusta ver cómo la gente puede cambiar su día a día,  su rutina, a veces con cosas muy simples, cuando opina, analiza y esa persona se va transformada en otro ser, que no será el mismo, con muchos interrogantes, o tal vez no, pero es muy bello ver a familias, niños, abuelos,  disfrutando de algo tan bello como es el teatro callejero.

Con tan solo 3 años y siendo una compañía tan joven con poca trayectoria, me invitaron a ser parte de un proceso de investigación con colegas de la escuela de teatro que egrese, se hablaba de hacer una obra callejera, de compartir conocimientos, de viajar con el teatro, y sin pensarlo, después de un año de investigación, decidí dirigir el primer montaje. Grandes aprendizajes en la calle, con todo lo que puede llevar hacer una obra callejera, no tener permisos municipales para poder hacer una obra al aire libre, cosa que veo absurda ya que tienes que hacer muchos papeleos para poder tener permiso y no ser tratado como un delincuente. Es adrenalina pura, tener que contar con pocos recursos, instalarse en la calle, presentar una obra, y pasar la gorra. Si queda un poco de tiempo hablar con la gente y ver qué opina. Es bello ver cómo la gente es parte del proceso de crecimiento,  hemos visto abuelos de 75 años hablando de nuestra obra y llorando, personas discapacitadas que nunca han visto teatro en su vida, y nos agradecen mucho. Tengo la fortuna de haber podido llevar la obra a lugares que nunca había pensado, como una cárcel en Rancagua.

Con este segundo montaje hemos estado en plazas, anfiteatros, pasajes y ver que la gente se detiene a ver la obra es enriquecedor. El espectador se vuelve un personaje más, casi siempre generamos pasacalles para ir a buscar a los vecinos, familias.

Actualmente seguimos haciendo clown y llevándolo al proceso del montaje, hemos visto como las personas con algo muy simple, disfrutan de la magia del teatro. Para nosotros es importante llevar nuestra obra a lugares con poco acceso. Y no es lo mismo presentarse en un anfiteatro, donde tienes electricidad, a estar en una plaza, o pasaje donde tienes que solucionar todos los requerimientos técnicos para que todo resulte.

Cada representación es una oportunidad de dar vida de nuevo a unos personajes y cada actuación es única. ¿Cuáles son tus vivencias como actor y director al respecto? ¿Es un reto actuar en la calle? ¿El espacio marca la diferencia?

yungay-una-historia-para-contarPara mi actuar es algo único, cada día encuentras cosas en tu personaje, se vuelve parte de ti, también tiene su biografía, uno le toma cariño ya que pasa la mayoría del tiempo interpretando. En el primer montaje “Yungay, una historia para contar” tuve la experiencia de actuar y dirigir, interpretar a un anciano de 70 años fue un reto, estar en tensión, conocer un nuevo cuerpo y una nueva  voz. Para mí siempre ha sido mágico ver a los actores cuando pueden llegar más lejos con su actuación y puede transformarse en otros seres. Me encanta ver teatro y ver artesanía, me gusta mucho cuando hay un buen maquillaje o una prótesis, cuando se ve un buen diseño en vestuario. Y si a eso le agregamos una buena investigación,  se produce magia. Termina la función y no reconoces a quién interpretaba ese personaje.

Como director trato siempre de exigir a los actores un trabajo corporal. Como me gusta mucho la pantomima clásica y tuve la fortuna de tener un excelente maestro, me preocupo para que la herramienta importante sea el cuerpo, luego empiezo a profundizar en el trabajo de voz, y finalmente en el vestuario.

En este nuevo montaje, “Proyecto Nemo” estamos trabajando con media máscara y ha sido enriquecedor aprender de las distintos tipos de máscaras en el teatro, sus rituales, sus formas, colores. Y estudiar a grandes maestros que dedican su vida a la pedagogía con la máscara.

Actuar en la calle es adrenalina pura, un actor tiene que tener mucha energía y proyección para que todos pueden disfrutar de su interpretación. Obviamente es un reto, estar muchas veces luchando con la temperatura, con cuidar el cuerpo, ya que es importante mencionar que en nuestra compañía, el cuerpo es nuestra mayor herramienta de trabajo. Los training que generamos son muy fuertes, todo para llegar a tener una energía en común, todos los cuerpos son distintos, se mueven de una forma en particular, miran y respiran e interpretan. Eso lo hace enriquecedor.

63Actuar en la calle, tiene tanta importancia como el entrenamiento, tenemos que conocer el espacio, saber los tiempos adecuados, jugar con la mirada, con las emociones, nada se esconde, el actor esta en presente, con todo lo que pueda pasar, cruzar un perro, un borracho, parar una función, una falla técnica,  etc.

Obviamente el espacio marca la diferencia, todos los espacios, tiene una forma, una acústica distinta. Nos hemos enfrentado a muy bellos anfiteatros en Santiago, donde la acústica es muy buena,  y el espectador puede ver todo, y lugares muy pequeños donde tenemos que reducir la planta de movimiento de cada escena. Lo interesante es no limitarse a un espacio y siempre tener soluciones. Siendo una compañía tan joven creo que nos hemos enfrentado a espacios muy íntimos, aún nos falta generar un espacio itinerante, estar en zócalos o espacios que estén abandonados. Así como el cuerpo tiene biografía, el espacio también. La investigación no solo se centra en la interpretación, sino también en el espacio. Me gusta mucho estudiar la proxémica en el espacio y poder generar distintas atmósferas.

 Rodaje Callejero es una compañía muy joven con apenas tres años de existencia que ha apostado por el teatro callejero. En vuestro actual montaje, planteáis una adaptación de la obra de Julio Verne, “20.000 leguas de viaje submarino” ¿Qué encontrará el público en este nuevo proyecto?

 Ha sido muy enriquecedor este nuevo proyecto, creció la compañía y ya somos 15 entre actores y músicos. Este año proyectamos ser una compañía totalmente callejera.

Por eso hemos estudiado mucho a nuestros grandes referentes de compañías chilenas que hacen muy buen teatro callejero, como “La Patogallina”, “La Patriotico interesante”, “Teatro Mendicantes”, “Teatro del Silencio” y muchas compañías más que dedican su vida a hacer teatro callejero.

Con apenas 3 años de experiencia tenemos mucho que aprender, por eso es muy enriquecedor tener grandes referentes de compañías que tienen muy buenas investigaciones.  Nuestra idea es crecer como compañía, y generar instancias para poder sacar nuestro trabajo fuera del país. Soy un convencido de que los viajes hacen crecer mucho a los colectivos, es enriquecedor para todos. Decidimos montar 20.000 leguas de viaje submarino de Julio Verne por todo lo bello que tiene la novela y un viaje por el fondo del mar.  Será un reto poder llevar en una puesta en escena el mar, un submarino gigante,  guerras, ciudades perdidas, muertes, y la mayoría de vida en el fondo de mar. Pero eso lo hace interesante, no solo tenemos que estudiar la vida de Julio Verne, sino la del personaje protagonista que es el “Capitán Nemo”.

Pero en estos 6 meses de trabajo hemos hecho una investigación abierta con el espectador, y han salido cosas muy bellas de las artesanías de cada actor. Aún nos falta mucho que investigar para llegar a un buen trabajo de calidad.

Cabe mencionar que todo lo hemos hecho con autogestión, y eso hace que el proceso sea más enriquecedor, ya que tenemos que ser productores, escenógrafos, intérpretes.

Nuestro estreno oficial será en enero del 2017 en Santiago de Chile, serán 09 funciones callejeras en distintas comunas de Santiago.

El público en este nuevo proyecto encontrará algo muy distinto al primer montaje, hemos crecido mucho como compañía y estos 6 meses de trabajo valdrán la pena.

Se encontrará con la inocencia de cada uno, sacaremos lo más íntimo de los personajes, disfrutará de una tarde grata de una obra con mucho amor y autogestión, se enfrentará a un viaje al fondo del mar. Y lo más importante, será parte de la obra, no como un espectador más, sino como un tripulante del Nautilus.

El trabajo será más dinámico que nunca, sin abandonar nunca los toques de comedia.

Ofreceremos una experiencia teatral única, donde se cruzara la música en vivo, las coreografías, y el mundo de las máscaras. Será totalmente una obra dinámica y homogénea que atraerá los sentidos del espectador e invitará a la gente a salir de sus hogares para ver el arte de las tablas.

Si queréis conocer más de cerca Rodaje Callejero y todos sus trabajos podéis visitar sus redes sociales. 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s